gerbera

Cómo cuidar una gerbera

Las gerberas forman parte de la familia de las Compuestas y son originarias del sur de África. Una planta herbácea en forma de roseta que se conoce como “margarita africana” por su gran parecido con esta flor. Una de las flores más bellas y, al mismo tiempo, más desconocidas e infravaloradas pero que hacen que cualquier jardín se convierta en el más bonito de todos. Y es que no solamente crecen en un color, sino en muchos, siendo los más habituales el rojo, el naranja, el amarillo, el rosa y el blanco. Con lo cual, hay colores para todos los gustos, tanto para aquellos a los que les gusten los colores oscuros como para las que les gusten los colores claros.

Por lo general crecen en climas fríos pero con sol. Climas en los que reciben  directamente la luz del sol pero en los que las temperaturas no son muy elevadas. Precisamente por ello y por los cuidados que necesita, cultivar una gerbera correctamente no siempre es tarea sencilla. Hay que tener en cuenta que las gerberas, al igual que el resto de seres vivos, necesitan respirar y realizar sus funciones vitales. De lo contrario terminarán marchitándose, su color se irá desgastando y será más probable que atraigan plagas y enfermedades. En cambio, cuando sabemos cultivarlas, podemos disfrutar de un jardín espectacular, digno de la portada de una revista.

Por eso, si estás pensando en comprar gerberas para cultivar en tu jardín, hoy te traemos algunos consejos sobre sus cuidados que estamos seguros de que te resultarán muy útiles. No es necesario que seas un experto. Aunque nunca las hayas cultivado, si sigues estos pasos de manera correcta, podrás mantenerla en perfectas condiciones.

Plantación de la gerbera

Un buen mantillo

Para que las gerberas crezcan correctamente, es necesario aplicar un buen mantillo que le aporte los elementos nutritivos necesarios. Además, deben ser trasplantadas a una nueva tierra al menos cada dos años, a ser posible en los meses de primavera y siempre a una maceta de mayor diámetro para que tenga espacio suficiente.

Evita el exceso de agua

Las gerberas son flores muy delicadas y sus raíces no soportan los excesos de agua, por lo que debe tenerse mucho cuidado con ello. Para que la planta drene bien, la maceta en la que coloques la planta debe contar con agujeros en la parte de abajo. Lo ideal es que pongas un lecho de grava o bolas de arcilla en la parte inferior de la maceta para mejorar el flujo del agua cuando las riegues. Además, recuerda que la humedad debe ser baja pero constante y que no llegue a mojar las hojas ni las flores.

Cuidados de la gerbera

Temperatura

La temperatura ideal a la que deben estar las gerberas debe oscilar entre los 18 y los 24 grados. Además, jamás debe ser inferior a los 13 grados. De lo contrario, morirán. En este sentido, la mejor ubicación para ellas es un lugar donde reciban la luz del sol pero no de forma directa, especialmente en verano, cuando los rayos del sol inciden con más fuerza.

Humedad

Jamás debes poner tus gerberas cerca de una fuente de calor como el aire acondicionado, la chimenea o el radiador, ya que se trata de una planta tropical que requiere de un ambiente húmedo. En verano, por ejemplo, puedes ponerlas al aire libre en un lugar con sombra. Y si es una ciudad de clima mediterráneo, puede mantenerlas todo el año en el exterior sin problemas siempre que estén protegidas.

Riego moderado

En los meses de primavera y verano es importante que tus gerberas tengan siempre la tierra húmeda y que te asegures de que el agua fluye correctamente. Además, en estos meses es aconsejable que eches un poco de fertilizante líquido una vez al mes para que la floración se mantenga el mayor tiempo posible. Para ello, como decíamos antes, recomendamos colocar un lecho de bolas de arcilla con agua debajo. En los meses de otoño e invierno, el riego debe reducirse y solamente hacerlo cuando la tierra esté completamente seca. En cuanto al fertilizante, lo mejor es detenerlo durante estas estaciones.

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